miércoles, 10 de junio de 2015

Llegada

Y llego a la casa después de trabajar y poner algunas cosas en orden. Entre ellas, mis pensamiento, permitiéndome descubrir la magia de la palabra y lo liberador de la escritura. Frente a mí, al llegar de noche tras el volante, me recibe una fresca y rápida brizna de aire que mece los columpios de los juegos al lado de mi casa. Pareciera que hay niños invisibles que juegan todavía en ellos a estas horas de la noche. Me saludan los arbustos y me alumbran el camino los cuatrifacéticos faroles. Me habla la magia de la noche... Y junto con ella, el misterio que la envuelve. Siempre me ha llamado la atención la magia, lo misterioso y lo oculto, en un buen sentido. Hay tantas cosas que no sabemos y no conocemos de este mundo que nos despiertan mucha intriga, curiosidad e investigación. Hay muchas historias en la televisión, en internet y en libros que nos relatan lo profundo, en un sentido misterioso, de este mundo. Como mi naturaleza es escéptica, cómo realmente saber si aquello es cierto si no me adentro en ello? Curiosamente me da algo de miedo y no me da miedo. No me da miedo porque en cierto sentido me siento profunda e integralmente protegido. Ya llegará su momento, pero por ahora, tengo que componer algo de música. Los dejo con las ganas de más...

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