Qué hay detrás de la sexualidad, del deseo y el placer erótico?
Hay todo un juego lleno de pasión romántica y sensualidad que, al jugarlo con justicia, además de volverse bello y profundo, se convierte en toda una experiencia que nos acerca íntima y sublimemente con el ser amado.
No soy experto en ello, pero es algo que leo en mí.
No tengo que ir con un especialista para leer mi corazón, de lo contrario seria la lectura del especialista a través de sus ojos, y no algo propio. Estamos tan acostumbrados a hacer lo que nos dicen "los expertos" y no hacemos el trabajo por nosotros mismos de leer nuestro propio libro, nuestro corazón.
El erotismo y la sexualidad, cuando se ponen en su justo lugar, se convierten en todo un arte. Desde las delicadas caricias que nos erizan la piel, el tono de voz que nos conecta con nosotros mismos y con nuestra pareja, el olor de ambos que despierta nuestros sentidos al máximo y la proximidad de los cuerpos libremente.
Hay un abismo de diferencia entre tener sexo así nada más y tener sexo con amor y respeto profundos, en el cual hay mucha responsabilidad, cuidado, cariño, afecto e integridad. Al hacer el amor, el cuerpo de nuestra pareja se convierte en un campo majestuoso por descubrir y asombrarse, y cada encuentro es un misterio por develar. Cada poro y cada gota cuentan una historia. Cada vello y cabello son parte de un bosque vivo en el cual reposan todos nuestros sueños. Cada gemido entra más en nuestro ser para recordarnos que se es uno solo. Cada fluido, al saber que se es sexualmente sano, puede ser un balsamo. La entrega de la intimidad de la pareja, cuando se hace creativamente, nos abre un abanico de infinidad de posibilidades que nos puede llevar a estados de ser e introspección muy profundos, y nos conecta con nuestra parte animal y salvaje. Tener sexo con amor y comprensión, nos transforma y llena de vitalidad y energía, pues nos conecta con la fuente de la vida.
Basta de tabúes e hipocresías, todos tenemos esta llama ardiente dentro de nosotros... R.E.A.R.
El erotismo y la sexualidad, cuando se ponen en su justo lugar, se convierten en todo un arte. Desde las delicadas caricias que nos erizan la piel, el tono de voz que nos conecta con nosotros mismos y con nuestra pareja, el olor de ambos que despierta nuestros sentidos al máximo y la proximidad de los cuerpos libremente.
Hay un abismo de diferencia entre tener sexo así nada más y tener sexo con amor y respeto profundos, en el cual hay mucha responsabilidad, cuidado, cariño, afecto e integridad. Al hacer el amor, el cuerpo de nuestra pareja se convierte en un campo majestuoso por descubrir y asombrarse, y cada encuentro es un misterio por develar. Cada poro y cada gota cuentan una historia. Cada vello y cabello son parte de un bosque vivo en el cual reposan todos nuestros sueños. Cada gemido entra más en nuestro ser para recordarnos que se es uno solo. Cada fluido, al saber que se es sexualmente sano, puede ser un balsamo. La entrega de la intimidad de la pareja, cuando se hace creativamente, nos abre un abanico de infinidad de posibilidades que nos puede llevar a estados de ser e introspección muy profundos, y nos conecta con nuestra parte animal y salvaje. Tener sexo con amor y comprensión, nos transforma y llena de vitalidad y energía, pues nos conecta con la fuente de la vida.
Basta de tabúes e hipocresías, todos tenemos esta llama ardiente dentro de nosotros... R.E.A.R.

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