domingo, 2 de mayo de 2010

Mi Musa...

La noche es calma y sabia, pues es durante el transcurso de ella en que puedo llegar a lo más profundo del pensamiento, las musas me visitan y las recibo con los brazos abiertos...

Son las 12:19 am y escribo sentado en el sofá del estudio, tan morado y suave que parece que me va a comer, sin embargo es en este momento y lugar donde me siento pleno para escribir...

Dices que fue hace como cuatro años, pero yo siento que fue de toda la vida... recuerdas cuando decíamos que nos reencontramos?

Fue en esos momentos, cuando veía tus ojos y tu los míos en los que no sentía que el tiempo pasaba, aún al platicar contigo, las horas parecen minutos.

Durante mucho tiempo intenté cambiarte, y no me arrepiento, pues lo que hice en su momento tuvo su propósito, sin embargo, sé que no estuvo del todo bien y te ofrezco una disculpa.

Estoy a punto de partir, y sabrás de esto mejor que yo, que algo así es para toda la vida. Sé que no te olvidaré nunca, jamás, siempre estarás presente, hasta el día de mi muerte, como algo mágico y único que formó parte de mi vida, y no quiero pensar de forma egoísta queriendo que estés al lado mío, pero ahora sé que lo que yo quiero es que estés bien, feliz y plena. Como te dije aquella ocasión... "Hey, sigue relax...".

Escucho a Eric Whitacre, y al pensar en esos momentos me siento más cerca de lo divino. El haber estado contigo, aunque fue poco y fugaz, fue eterno e inolvidable. Sólo sé que tengo que decirte esto, sin esperar algo a cambio, sólo para no quedarme con esto que me come por dentro.

Como una vez grabaste en aquella carta que me diste en mi cumpleaños (que aún conservo), no me importa si las cosas tienen que empezar, terminar o quedarse como están, sólo me importa saber lo que siento y expresarlo. La vida es una moneda en el aire...

Ahora donde queda mi corazón? Está en mi pecho o en mi mano? No lo sé, pero algo muy fuerte me impulsa a escribir esto, y algo más allá me empuja a hacértelo saber.

Este escrito quedará aquí por mucho tiempo, para que lo veas cuando gustes y para que sepas, en cualquier parte del mundo en que estés, que cuentas conmigo para cualquier cosa. Recuerdo cuando me contabas de aquella posible enfermedad que pudiste haber adquirido. Lo primero que pensé fue en sacar todos mi ahorros y dártelos para que pagaras los estudios u operaciones que requirieran.

Te acepto como eres, y no es necesario que tu lo hagas hacia mí. Solamente quiero que seas tú, pues así, con el fulgor de tu sonrisa y la calidez de tu alma, eres grandiosa.

Algo tienes, no sé que es, pero es magnifico. Estudiaré para saber que es eso tan maravilloso que te envuelve. Siéntete afortunada por ser quien eres.

Recuerdo haberte dicho que me había vuelto adicto a tu veneno, que salía disparado como flechas desde el centro de tus ojos, sin embargo ya me acostumbre a los síntomas y puedo vivir con ellos. Sólo cierro los ojos y recuerdo tu mirada.

Te recuerdo en las mañanas y en las noches, y supongo que en los sueños también, aunque no me acuerde de ellos. Algo no puedes negar, y eso es que fue algo mágico, por lo menos para mí...

Yo elegí una vida mágica, y ahora, justo en este momento de reflexión y conclusiones, sé que aún antes de haberla elegido, tuve una vida de magia al estar al lado de seres tan blancos como tú, claro que todos tenemos un lado oscuro, pero tu no puedes negar tu lado luminoso.

Sabes que fuiste mi primer amor, y el primer amor nunca se olvida, pero este creo que ha sido de los más grandiosos.

Gracias por ser quien eres, sigue iluminando a todos los que te rodeamos...

Sin temor a nada te puedo decir... TE QUIERO MUCHO, Y TE QUIERO FELIZ, PLENA Y LIBRE...

III...